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  • ANABELA RUEDA

EL COLOR DEL AÑO 2019.


Estamos a pocos meses de concluir con el 2019; y bien, merece la pena, escribir un pequeño resumen sobre el color de éste año en el interiorismo.


Desde hace ya casi dos décadas, los expertos analizan las tendencias en todas las facetas de la vida cotidiana, como la industria del entretenimiento, los artistas emergentes, la moda, la tecnología y más, para decidir el color ganador, anticipándose a un año.


¿Qué significa esto?

Normalmente, este color es utilizado por marcas, diseñadores y otras compañías enfocadas en el consumidor en su último lote de productos.

El color del año, mundialmente, fue el “Living Coral”.

Y no parece una coincidencia que el color de este año evocara la belleza y fragilidad de nuestra vida marina y los océanos de la actualidad.

Resurgió como resultado de un movimiento de conexión con la naturaleza debido a nuestra sobrecarga digital. Y, aprovechó su expansión en un deseo compartido de re-conectarnos con experiencias naturales e inmersivas.


De ahí, al interiorismo,

-sobretodo-,

se fue perfilando en su aplicación, a un color terracota cálido con raíces elementales y de varios matices.

Éste tono, tiene un guiño al estilo de mediados de siglo, pero con el alma de una estética moderna del desierto.


Los materiales que lo complementaron, incluyeron: cuero, vetas de madera simples y cactus autóctonos en jardineras contemporáneas y elegantes.


Éste color, fue una manera fácil de traer el calor y cálidez del aire libre.


Imaginamos playas, cañones, desiertos, y tardes de verano al sol.


La terracota, es un tono terroso que brinda una sensación de calidez acogedora a cualquier espacio que toque.


Ya sea una arcilla apagada o una naranja oxidada, este color puede adaptarse a una variedad de estilos y gustos caseros.

En el exterior de una casa, la terracota sirvió como una opción de color única pero neutral, y, para cubrir toda la estructura, o para acentuar un detalle arquitectónico particular.


Dentro de una casa rústica, las terracotas profundas se convirtieron en una hermosa opción para paredes.


En espacios más tradicionales, se utilizaron tonos de melón apagado -que parece más un tono pastel suave-. Este color se combinó muy bien con gris, crema, marrón, azul marino y dorado.

Éste fascinante color, tiene un sentimiento orgánico; ya que no sólo funciona junto con los tonos antiguos de latón y plata, sino también con textiles vintage, cuero de lujo y cerámica brillante.


Se pudo apreciar fácilmente aplicado tanto en entornos modernos como tradicionales.


Para las estancias o espacios modernos, se aplicó en tonos más saturados y enérgicos de naranja oxidado para agregar interés visual y calidez.


En resumen, éste tono fue como resultado de una actitud que ciertamente estaba presente como recordatorio de la importancia que tiene el cuidado del medio ambiente.


Sintiéndose como ese tono fresco y vibrante que funciona bien en las estancias y el hogar y que hace re-conectarnos con la naturaleza, dándole toda la importancia que merece.

Y ahora, para el 2020,


¿Sabes cuál es el color del año y qué objetivos tienen sobre el colectivo social y ambiental?

Eso, será tema para otro artículo de mi blog.


AR

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